Calabria, Italia
Una semana después
El mar Jónico estaba más azul que en sus recuerdos.
Elena caminaba por la playa descalza, la arena caliente bajo los pies, el sol de la tarde calentando su rostro. A lo lejos, la casa de su madre se recorta contra el cielo como un refugio imposible.
Había tardado tres días en decidir venir. Tres días de conversaciones con Dante, de planes para el futuro, de noches en vela preguntándose si merecía esto la paz, la calma, la oportunidad de ser simplemente Elena.