Villa Isabella, Montes Sabinos
Tres días después del funeral
La casa estaba en silencio.
Elena no había salido de su habitación desde el entierro. Dante le llevaba comida que ella no tocaba, agua que quedaba intacta, palabras que rebotaban contra el silencio como piedras contra un muro.
Matteo preguntaba por ella cada mañana. Carla intentaba distraerlo con juegos, con Bruno, con cualquier cosa.
Pero el vacío crecía.
En la biblioteca, Dante revisaba los documentos de Carla una y otra vez. La lis