Villa Isabella, Montes Sabinos
Una semana después
El verano había llegado con su carga de calor y silencio.
Elena estaba en el jardín, observando a Matteo jugar con Bruno. El niño había crecido en los últimos meses no solo físicamente, sino en esa forma tranquila en que los niños traumatizados aprenden a sobrevivir. Sus ojos grises ya no tenían aquella frialdad que helaba la sangre. Ahora brillaban con algo parecido a la paz.
Dante llegó desde la casa, dos copas de limonada en las manos.
"¿Todo