Villa Isabella, Montes Sabinos
Tres semanas después
El verano llegaba a su fin.
Elena estaba en el jardín, podando rosas rojas, siempre rojas ahora que el coche apareció en el camino de tierra. Lo reconoció inmediatamente. El Maserati negro de Dante, pero no era Dante quien conducía.
Era Marco.
Junto a él, Luca.
Y en el asiento trasero, una figura que Elena no esperaba ver nunca más.
Enzo.
Elena dejó las tijeras, se limpió las manos en los pantalones y caminó hacia ellos con paso firme. No sabí