Villa Isabella, Montes Sabinos
Días después
La confianza era un lujo que Elena no podía permitirse.
A pesar de las palabras de Roberto, a pesar de la promesa de que no guardaría más secretos, la duda seguía ahí. No era solo él. La carta de Sofía decía alguien dentro, y Elena había aprendido a no ignorar las advertencias de su hermana.
Esa mañana, mientras desayunaba con Dante, recibió un mensaje de un número desconocido.
“La verdad no siempre es lo que parece. Mira en el jardín, junto a la fuen