Alpes suizos
Tres meses después
El verano había llegado a las montañas.
Elena estaba sentada en el pequeño jardín del apartamento, un libro abierto en el regazo que no leía desde hacía una hora. Sus ojos seguían al niño Matteo, el pequeño, el que estaba aprendiendo mientras jugaba con un perro que habían adoptado hacía dos meses.
Un pastor alemán llamado Bruno.
El niño reía. Reía de verdad.
Dante apareció a su lado, dos tazas de café en las manos. Se sentó en la silla vecina sin decir nada, ofr