Villa Isabella, Montes Sabinos
Días después
La casa se había vuelto un territorio de silencios.
Elena y Dante habitaban los mismos espacios, pero parecían orbitar en mundos distintos. Ella pasaba horas en la biblioteca, revisando las cartas de Sofía una y otra vez, buscando alguna pista que hubiera pasado por alto. Él recorría el jardín con Bruno, sin rumbo, con la mirada perdida.
Matteo notaba la tensión, aunque nadie hablaba de ella.
Tía Elena preguntó una tarde, mientras ella ordenaba docume