Villa Isabella, Montes Sabinos
Una semana después
La paz que Elena y Dante habían reconstruido era frágil, como el hielo en los primeros días de primavera. Ambos caminaban sobre él con cuidado, temiendo que un paso en falso lo rompiera todo.
Esa mañana, el sobre llegó sin remitente, como tantos otros.
Pero este era diferente.
Elena lo encontró en el buzón, junto al camino de tierra. El papel era grueso, caro, con un sello de cera roja que no reconoció. Lo abrió con manos temblorosas.
Dentro, un