Villa Isabella, Montes Sabinos
Tres semanas después
El otoño había llegado a las montañas.
Elena observaba desde la ventana de la biblioteca cómo las hojas de los cipreses caían lentamente, formando una alfombra dorada sobre el camino de tierra. El niño estaba en Suiza, con Bruno, en su nueva rutina de colegio y terapia. Dante había ido a visitarlo.
Ella se había quedado sola.
Necesitaba pensar.
La carta de Francesca seguía en su caja, en su estante, en su lugar. Pero su contenido resonaba en e