Villa Isabella, Montes Sabinos
1 de noviembre
El Día de los Muertos amaneció frío y dorado.
Elena estaba en la cocina preparando café cuando sintió una presencia detrás de ella. No volvió. Conocía esa respiración, ese silencio.
"¿No duermes nunca?", preguntó.
Enzo se apoyó contra el marco de la puerta. "Poco. Desde la prisión, duermo poco."
Elena asintió, sirvió dos tazas y le ofreció una. Él la aceptó con sorpresa.
"Gracias."
"No es para ti. Es para que te calles mientras pienso."
Enzo sonrió