Anabel se encontraba en su oficina, el peso de la incertidumbre aún presente en su mente. Las palabras de Giovani resonaban en su cabeza, y la confusión sobre sus sentimientos la consumía. Sin embargo, sabía que no podía permitir que eso la detuviera. Tenía que demostrarles a todos, especialmente a Vincenzo y a los demás líderes, que estaba lista para tomar las riendas del negocio.
"Voy a hacer que se coman sus palabras," pensó con determinación. La imagen de su padre, confiando en ella hasta e