—¿Qué m****a hacías en mi habitación? —preguntó Alma con voz temblorosa de rabia.
Viktoria hizo una mueca como si fuera obvio. Se ajustó la bata con lentitud deliberada, dejando que se abriera ligeramente a la altura del pecho.
—Nikolai adora compartir con mujeres, querida. Siempre lo ha hecho. ¿Pensaste que tú serías la excepción?
—¡Lárgate! —gritó hacia Viktoria mientras la sangre le hervía de rabia.
—Como quieras —sonrió con satisfacción al momento de pasar por su lado rozándole el hombro