—¿Te acuerdas de Anika? —interrogó Irina mientras la mencionada esperaba en la puerta.
—¡Claro! —respondió enseguida Alma con entusiasmos—¿Cómo van las terapias de Erik?
—Muy bien —le respondió la hermana menor de Irina.
La música sonaba lo suficientemente alta para ahogar las conversaciones ajenas, pero no tanto como para impedir las carcajadas que escapaban desde la sala principal de la cabaña.
Anika llevaba un sencillo vestido beige de manga larga, completamente distinto a los colores ll