La sonrisa de Nikolai se congeló. Desapareció lentamente, reemplazada por una expresión de absoluta confusión y shock.
Parpadeó varias veces, como si no hubiera escuchado bien:—¿Qué dijiste?
Alma tragó saliva.
Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos. Ya no podía guardarlo más. El secreto que había estado cargando sola durante días salió en un susurro tembloroso.
—Estoy embarazada, Nikolai. De tres semanas.
Se levantó de la cama, dejando a Nikolai en un shock momentáneo. Marcó en su te