La doctora Popova abrió la carpeta con manos ligeramente temblorosas y colocó los resultados analíticos sobre el escritorio. Alma, sentada frente a ella, sintió que el aire se volvía denso, casi irrespirable.
—Alma… —comenzó Irina, con voz suave pero firme—. La prueba de sangre es positiva.
Los niveles de hormonas HCG eran bajo, pero fuera unos puntos fuera del rango normal.
—Dios…
—Es muy bajo los puntos como puedes ver, por lo que posiblemente solo tengas unos diez días u once… quizás —murmur