—¿Qué mierd* es esto, Maxim? —levantó las fotografías con su mano antes de arrojarla con rabia en su escritorio.
Su jefe de seguridad se las había entregado personalmente. Fotos de Mikhail y Alma muy cercanos en ese restaurante.
—Los siguieron desde que salieron del apartamento —respondió neutral.
Los ojos grises de Nikolai bajaron otra vez a la fotografía, Alma se estaba riendo de verdad con Mikhail. Era la sonrisa él le sacaba algunas veces, pero ahora dedicada a su hermano.
—Sal —ordenó.
El