Una hora después, Alma caminaba sola por otra sección del centro comercial, Maxim acompañándola con una distancia prudente. Y sentía paz.
Entró a una tienda elegante revisando de manera distraída los vestidos. Sus pensamientos solo iban a un solo lugar: Nikolai Romanov.
—Ese color te quedaría bien —la voz grave de Nikolai la hizo girar a verlo. Estaba apoyado junto a la entrada de la tienda, con esa sonrisa.
—¿Dónde está Svetlana? —preguntó al no verla a su lado.
—Con Maxim.
—¿La abandonas