La herida de Kian es más grave de lo que cualquiera de nosotros había anticipado. Los médicos, aunque eficientes, no pueden garantizar que se recupere por completo en poco tiempo. La preocupación se extiende como una sombra entre los miembros de la manada, pero hay algo más en mi pecho: miedo. No miedo por él, sino miedo de ser la responsable. De que todo recaiga sobre mí ahora que él está fuera de combate.
"Es solo temporal", me repito una y otra vez. "Solo temporal." Pero esas palabras me suen