Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en la cabaña era sofocante. Afuera, el viento agitaba las ramas de los árboles, como si la naturaleza misma reflejara el torbellino de emociones que había dentro de mí. Kian estaba sentado al borde de la cama, los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas. Su mirada permanecía fija en el suelo, pero podía sentir la tensión en su cuerpo.







