Luna en problemas.
— Joven amo...¿cómo es que está aquí?
El chófer abre la puerta confundido con ese gesto educado de siempre y, por un segundo, veo cómo mi tío se transforma: la mandíbula se le tensa, los ojos me recorren de arriba abajo como si pudiera devorarme con la mirada.
— Vamos rápido Héctor— le digo sentándome detrás.
— ¡Tu!...— dice mi tío mientras se sienta a mi lado.
Me mira como si fuera un bocadillo exótico y peligroso a la vez. Me dan ganas de aplaudir; lo tengo justo donde yo quería: fuera de qui