Capítulo 120. Un matrimonio feliz
Maximiliano, al escuchar las palabras de su esposa, sintió que el mundo se le venía abajo. Las lágrimas amenazaban con desbordarse, y aunque intentó contenerlas, no pudo evitar que sus ojos se llenaran por completo. Entonces, mirándola con ese dolor reflejado en su rostro, dijo:
—Solo te pido que me des una oportunidad más y, si ves que no tengo remedio, te prometo que de inmediato te doy el divorcio.
Además, no quiero que Olivia se salga con la suya, ya que los dos sabemos que lo único que ha