Capítulo 151. Reconciliación
Por su parte, Luciana volvió a la mansión de los Herrera, ya que ellos no hacían otra cosa que llenarle el teléfono de mensajes. Al final pensó que lo mejor era perdonarlos, pues, en el fondo, la habían criado muy bien, aun sabiendo que no era su verdadera hija.
Aunque su abuela había sido un poco dura con ella, desde su regreso de su supuesta muerte comenzó a tratarla con cariño. Y, además, desde que conoció a su hija, siempre la había aceptado y querido, y no podía quitarle a su hija el amor