La casa se había convertido en una fortaleza invisible.
Rejas nuevas en todas las ventanas. Sensores de movimiento en el perímetro. Cámaras que Giovanni instaló personalmente, con visión nocturna y grabación continua. Los niños ya no salían solos a la playa; Lorenzo llevaba un pequeño cuchillo plegable en el bolsillo y Valeria aprendió a disparar con pistola de aire comprimido en el jardín trasero. Mi madre guardaba un revólver cargado en la mesita de noche y rezaba cada noche con los ojos abie