El sol de media mañana caía sobre el patio del Centro Penitenciario Brians 1, pero en este rincón específico del complejo, la luz no rebotaba contra hormigón gris y alambre de espino. Rebotaba contra el verde intenso de las hojas de tomatera, el rojo brillante de los pimientos y el marrón oscuro de la tierra removida.
El "huerto terapéutico" era un pequeño oasis de vida en medio del desierto carcelario. Un rectángulo de cien metros cuadrados ganado al asfalto, donde el olor a lejía y desesperac