CAPÍTULO 129

El zumbido del mecanismo de la bandeja de seguridad sonó como un disparo en la sala de visitas.

Clack-zzzzzt.

La bandeja de metal se deslizó por debajo del cristal blindado, pasando del lado libre al lado confinado. Sobre la superficie fría de acero descansaba una fotografía impresa en papel brillante.

Elena había logrado que el abogado, el Sr. Paredes, imprimiera la imagen de la tumba en la pequeña impresora láser de la sala de administración, bajo la excusa de "documentación legal familiar".
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