Mundo de ficçãoIniciar sessãoSalimos en una cocina grande, luminosa, con flores frescas
en el medio de la encimera.Rosas. ¿Quién demonios vive en esta casa? A Ryan no lo veocomo el tipo de hombre al que le gusta las flores.—Espera aquí —dijo Colin y volvió al sótano.Estuve a punto de gritarle que no me dejara sola pero yahabía bajado. Empecé a agobiarme. El miedo de que algo lepasara a Colin era demasiado fuerte para poder ignorarlo.Aunque sabía que Ryan no le podía hacer da






