Temblaba.
Sabía que todo iba a salir bien, pero eso no me impedía
temblar. Subí las escaleras del juzgado agarrando con
fuerza la mano de Ian. Había tenido mucho cuidado por la
mañana cuando me vestía, había elegido un vestido negro,
ajustado y elegante. Zapatos con tacones altos y alrededor
de mi cuello las perlas de mi abuela que las heredó mi
madre y luego yo, que en algún momento heredará Liv. El
cabello suelto caía en ondas brillando después de todo el
tiempo que pasé en el espejo