Al escuchar a nuestro hijo Lucas, me separé de mi esposo mientras nos reíamos los dos por lo que le dijo a su padre. Me fui al dormitorio para terminar de vestirme y arreglarme, sintiendo como volvían otra vez las náuseas, aunque no lo deseaba, dado que lo único que tenía en el estómago era un simple vaso de leche, pero sabía que hay cosas que no puedes evitar.
—- Keira cielo ¿dónde estás? —- escuche la voz de Mario.
— En el cuarto de baño, ahora salgo —- respondí mientras me lavaba la boca.
—