Mario se quedo mirandome, viendo como acercaba su cara a la mía, sintiendo como rozaba sus labios con mis labios,
—- Creo que me estoy enamorando de ti señora O”Brien, soy muy feliz contigo y no necesito otra mujer en mi vida, metete eso en tu cabecita celosa — me dijo sonriendo con sus labios pegados a mis labios.
Mario se levantó de la cama y entró en el cuarto de baño mientras yo le miraba y me preguntaba ¿el porqué yo estaba tan celosa de esa mujer? solo era su asistente y según me dijo mi marido ya había terminado su relación con ella mucho antes de casarnos, Entonces no comprendia el porqué de mis celos aun sabiendo que Mario no era hombre de dar muchas explicaciones. Me acordé en ese mismo instante que la firma de un contrato matrimonial en papel, fue lo que me llevó a involucrarme en la vida de Mario sabiendo que por ahora no tenia ningun derecho a pedirle ni a exigir absolutamente nada, sintiéndome como una imbécil, acariciando mis mejillas algunas lágrimas llenas de furia,