Mario deslizó su mano por debajo del jersey que yo llevaba, acariciandome el costado de mi cuerpo, subiendo la mano hacia uno de mis pechos, acariciando la forma de mi pezón con sus dedos haciendo que mi cuerpo se tensara en ese momento apartandome de él, mirandome Mario extrañado.
—- ¿Qué te pasa? desde la otra noche que estoy deseando volver a tenerte en mis brazos, por favor no te vayas, ya se que te dije que hasta la noche de bodas no te tocaría, pero no puedo resistir cuando te tengo a mi