Mario me cogió la barbilla con sus dedos haciendo que lo mirara para hablarme.
—- Keira, mi empresa va hacer una gran donación para que hagan un concurso de programación y soy yo el que tiene que dar el discurso de bienvenida — me dijo.
—- Ah, por eso tenemos que ir los dos, aunque podrías ir tú solo dado que yo nunca he asistido a un evento de esos — le dije.
—- ¿Tengo que recordarte lo que firmastes? tienes un contrato que lo dice y no puedes negarte a nada que te pida, eso ya lo sabes —- me