Mario me invitó cortésmente a subir delante de él, los escalones que daban a un porche. Abrió la puerta de su casa, sintiendo su mano cálida en mi espalda, aunque quise fijarme bien en cómo era la mansión donde mi hijo estaba viviendo, eso era lo que menos me importaba Ya estando dentro de la casa, lo único que yo deseaba era estar y ver a mi pequeño, dado que era lo único que me importaba de verdad.
No se de donde vino o de dónde salió el pequeño Lucas, sentí un fuerte dolor en mi estomago cu