Sofía se encontraba en la cocina, ligeramente distraída, cuando su teléfono comenzó a sonar sobre la mesa de la isla. Al ver el número en la pantalla, suspiró aliviada. No era raro que las consultas se reservaran con días de anticipación, pero finalmente había logrado conseguir una cita en la clínica ginecológica de la Doctora Marin para hablar sobre métodos anticonceptivos. La necesidad de tomar control sobre su cuerpo y sus decisiones la había estado carcomiendo por días, y ahora se encontrab