El eco de sus pasos resonaba en las escaleras de mármol mientras subía con lentitud. Cada peldaño parecía más pesado que el anterior, como si sus pies se arrastraran arrastrando el peso de pensamientos cada vez más densos.
Cuando llegó a su departamento, cerró la puerta con suavidad, evitando hacer ruido, como si temiera molestar a alguien más… aunque sabía que estaba sola.
Ares se aproximó de inmediato, moviendo la cola, con los ojos grandes y húmedos fijos en ella, como si pudiera leer lo que