–¡Maldita sea!. ¿Qué demonios crees que estás haciendo? –grita Adrián, volcando el escritorio con una fuerza descomunal mientras los documentos vuelan por todo el despacho. – ¡Suéltala ahora mismo, Mikhail, o te juro que ninguno de tus hombres saldrá vivo de esta mansión!. Y Valeria, sepárate de él ahora mismo si no quieres que este sea el último error que cometas en tu vida!
Valeria se separa de Kuznetsov con una calma aterradora, limpiándose los labios con el dorso de la mano mientras observ