Valeria se queda mirándolo fijamente a los labios, atrapada en la intensidad desquiciada de esa mirada posesiva que la consume por completo, y en un acto de pura locura y sin pensarlo dos veces, es ella la que rompe la distancia para estampar sus labios contra los del empresario en un beso salvaje, desesperado y cargado de una frustración acumulada que destruye todas sus barreras lógicas. Adrián se asombra por una fracción de segundo ante la iniciativa violenta de su secretaria, abriendo leveme