La luz del día siguiente ingresa con una violencia gélida a través de las persianas automatizadas de la sala de conferencias del piso ejecutivo, iluminando las expresiones tensas de los principales contadores e investigadores forenses de la corporación Volkov, quienes aguardan en absoluto silencio la llegada del hombre que maneja con puño de hierro el destino ilegal de la nación.
Valeria camina dos pasos detrás de Adrián, sintiendo cómo los tacones de sus zapatos de diseñador resuenan sobre el