El respirador mecánico comienza a insuflar los pulmones de Alexander con un ritmo artificial, pesado y monocorde que llena la sala de urgencias. La saturación de oxígeno en sangre comienza a trepar lentamente en los indicadores del monitor: 88%... 92%... 96%.
–¡Presión arterial bajando progresivamente a 175/95 mmHg, Doctora Elena! –canta Mateo, sin apartar la mirada de los números digitales.
–¡Es el momento exacto! –Elena mira fijamente el reloj analógico de la pared, calculando los minutos d