–¿Qué carajo estás haciendo, Valeria? –pregunta Richard con la voz rota por una incredulidad salvaje, manteniendo el cañón de su arma apuntando fijamente hacia el pecho ensangrentado de Adrián mientras sus dedos tiemblan debido a la pérdida de sangre que emana de su propio muslo herido. – ¿De verdad estás traicionando al único hombre que arriesgó todo su imperio y que demostró con creces que quería sacarte de este maldito infierno carnal en el que te tienen sometida?
–Estoy salvando al único h