–Pero aquí estoy, Nicola, cumpliendo lo que prometí –dice Adrián seriamente, dando un paso al frente con la mirada fija en el joven convaleciente.
–Al fin, amigo… al fin estás aquí de nuevo –dice Nicola esbozando una débil sonrisa y estira ambas manos con esfuerzo para que Adrián lo abrace en un gesto de complicidad fraternal que deja heladas a las mujeres.
Adrián se inclina sobre la camilla y corresponde el abrazo con firmeza, dándole dos palmaditas en la espalda que demuestran una cercanía