Las pesadas puertas de la Unidad de Cuidados Intensivos Neurológicos se abren tras recibir la autorización del equipo médico, permitiendo que Valeria, su madre y Adrián caminen hacia el box donde el joven se recupera. Las luces tenues del recinto iluminan la escena con una frialdad hospitalaria que contrasta con el torbellino de dolor que consume a la familia.
Horas después, finalmente los tres pueden entrar a la sala. La madre de Valeria llora desconsoladamente al ver a su hijo cubierto de ca