Capítulo 7. ¿Te pusiste nerviosa?
El maestro frunció el ceño al verme. Bajó la mirada hacia su reloj de pulsera, apretando los labios en una línea fina. Luego levantó la vista nuevamente, encontrando mis ojos con una expresión de creciente irritación. El aula entera estaba en silencio, con todos los estudiantes observando la escena con curiosidad y anticipación.
—Ha llegado veinte minutos tarde, señorita —dijo, con un tono de voz cortante como un cuchillo.
Cada palabra parecía cargada de desaprobación. El profesor se cruzó de b