Lucas fue el primero en reaccionar. Con una tranquilidad incluso ofensiva, se giró hacia Valeria sin soltar el libro. Su sonrisa permanecía intacta, una que siempre lograba que todo pareciera menos importante de lo que realmente era.
—Oh, nada que deba preocuparte, Valeria —respondió con un tono ligero, casi burlón, mientras se inclinaba levemente hacia ella, como si quisiera medir su reacción—. Solo estábamos... poniéndonos al día.
Mi cuerpo se tensó al instante. Esa forma de jugar con las pal