—¿Entonces tuviste esa mini discusión con Valeria… por un libro? —preguntó Carla, levantando una ceja mientras crujía una papa entre los dientes.
El sonido quebró la quietud del lugar, un recordatorio de lo silencioso que estaba el edificio a esas horas.
Habíamos terminado en la cocina común, un espacio modesto con mesas pequeñas rodeadas de sillas gastadas por el uso. Aunque solía ser el centro de reuniones al atardecer, ahora el lugar estaba casi desierto. La mayoría de los residentes ya se h