Capítulo 16. ¿Te gusta?
¿Qué carajos?
Era cierto, frente a nosotras se alzaban grandes muros que impedían ver directamente la cancha. Me acerqué un poco para apoyar mi mano en uno de los muros, intentando escuchar cualquier sonido proveniente de dentro.
De repente, Sara me haló del brazo con una expresión de alarma en su rostro.
—¡Ya vienen! —susurró, con urgencia.
No logré ver a los chicos vigilantes, pero el tono de voz de Sara y su repentina preocupación eran suficientes para ponerme nerviosa. Nos escondimos rápida