Adri
La vergüenza me golpeó de lleno. Acababa de perder el control por completo y de hacer el ridículo. Jodida idiota.
El corazón me martillaba el pecho y estaba tan enfadada que ni siquiera veía con claridad. Sus palabras me retumbaban en la cabeza: Pero la cagaste esta mañana cuando te fuiste como una cría de dos años.
Dios.
Las lágrimas de rabia me corrían por la cara y las aparté a toda prisa, casi con violencia.
Deja de llorar, imbécil. No estoy triste, estoy furiosa. Y ahora tenía que lev