Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación estaba envuelta en un silencio tenso, roto solo por los gemidos de Cristal y el susurro de las personas que la asistían. Lionel, con los puños apretados y el rostro lleno de preocupación, observaba desde un rincón mientras las mujeres de Darían se movían con rapidez, preparando paños fríos y mantas. El aire olía a sangre y sudor, y la luz de las velas parpadeaban, proyectando so







