La noche descendía pesadamente sobre la mansión, mientras Rasen, perturbado y agotado, cerraba un libro antiguo sobre leyendas de criaturas nocturnas. Las palabras describen seres condenados a vivir en las sombras, alimentándose de los vivos, y, aunque solía encontrar esos relatos fascinantes, ahora le parecían espejos crueles de su propia existencia.
Dejó el libro en el gabinete con un suspiro cargado de ironía. Su pecho, marcado por símbolos que ardían como brasas bajo su piel, palpitaba con