El fuego azul crepitaba alrededor del cuerpo de Sariel, iluminando la oscuridad con un resplandor abrasador. Su figura se tambaleó antes de caer de rodillas, la energía desbordante quemando incluso el suelo a su alrededor. Sanathiel y Varek intentaron acercarse, pero Sariel levantó una mano. Desde las profundidades del suelo, gruesas cadenas de oscuridad emergieron, atrayendo a sus hermanos como presas atrapadas en una trampa inevitable.
Los ojos de Sariel destellaron rojos, pero en su expresió