65. EL DESTINO DESPIERTA CON SANGRE
—Lo descubrí por casualidad —dijo Lyra mientras tomaba el libro con cuidado y pasaba a las últimas páginas—. Me pareció extraño que estas hojas estuvieran en blanco. No importaba cuánto las mirara, incluso a contraluz... no podía ver nada.
Frunzo el ceño, sin entender. A mi lado, el anciano Mirra tiene la misma expresión perpleja. Me inclino para ver las páginas, pero siguen tan vacías como siempre. Entonces me arriesgo a preguntar:
—¿Tú ves algo ahí, ahora?
Una sonrisa apenas perceptible apare